Con las fuerzas justas


Arriesgando el pellejo
por ver cumplir un sueño
y lo único que tengo
son estrellas en el cielo
un misterio no saber a dónde voy
yo nunca tuve un rumbo fijo
hasta la fecha de hoy

llevo siempre en la mochila
en caso de necesidad
las enseñanzas de viajeros incansables
creer en lo que haces
es una buena piedra para hacer camino
sin temor a equivocarte

suena un viejo blues
y yo lo escucho en silencio
algo tan hermoso tarde o temprano
llegará a buen puerto
sólo me queda la fe
para confiarme a alguno de los cuatro vientos
que me arrimen a la playa
que aparecía en mis sueños

y con las fuerzas justas
volveré a besar la tierra firme
y con las fuerzas justas
volveré a sentirme libre
y con el alma llena tomaré
la fruta del árbol
y descansaré


Eduardo Basterra

Tierra de valientes y cobardes


Más tarde o más temprano
reventarán las cañerías
inundando los rincones
de conciencia colectiva

ya cayeron las caretas
que ocultaban almas tan frias
que en el brillo de sus ojos
ví la peor de las pesadillas

tierra de valientes y cobardes
presa de un orgullo fácil
si me preguntas con quien estoy
no tengo elección
te diré con el más débil

disculpas que siempre llegan tarde
al humo de las cenizas
nunca resultó tan fácil
esquivarnos la mirada

que tozuda la memoria que flota
en el fango de la mentira
ahora sé que somos culpables
por activa y por pasiva


Eduardo Basterra
A ras de suelo entre la hierba


Si miro para atrás
solo veo asfalto
ni siquiera veo mi sombra
quizás también me la quitaron

si giro la cabeza
aún siento el miedo en el cuerpo
eligiendo apresurado
entre el cielo
y el infierno

hasta que abrí los ojos
y pude darme cuenta
que estos dos mundos
están tan cerca
que es fácil confundirlos
a ras de suelo entre la hierba

y cuando llaman a la puerta
el aire quema en tus pulmones
para qué seguir luchando
si tus amigos no responden

echo de menos a los mios
echo de menos a mi tierra
yo sólo quise una bandera
que borre todas las fronteras


Eduardo Basterra
Madrid


Estoy aquí en Madrid,
Perdido en las Delicias.
Estoy aquí en Madrid,
Buscando las caricias
De calles que no saben dónde van,
Del aura de las reinas destronadas,
Del grifo del vermut,
Del metro que rodea el ecuador.

Estoy aquí en Madrid,
Flotando a la deriva.
Estoy aquí en Madrid,
Metido en la estampida
De almas que galopan hacia el mar,
De almas en huida consentida,
Que me dejan atrás,
Y me piden que les guarde la ciudad.

Estoy aquí en Madrid,
Fumando en la cocina.
Estoy aquí en Madrid,
Sentado en las rodillas
De ángeles que estudian el calor,
De ninfas que han bajado de su casa,
El techo de Madrid,
El cielo que Velázquez inventó.


Bilillo
No estés triste pequeña


Cambiaremos mares por los campos
Campos que son siglos de paz
Donde nadie pregunta quién eres
y de dónde vienes
Ni cuáles son tus apellidos

Sólo tienes que mirar
A los ojos y verás corazones
Es otra forma de pensar
Es como navegar
En un mar sin tiburones

No estés triste pequeña
Por lo que dejas atrás
Siempre habrá cosas buenas
En el camino hacia la libertad

Llévate un bolsillo de recuerdos
Deja otro para rellenar
Nadie sabe cuándo y dónde
Un sueño se convierte en realidad
Al otro lado de la orilla

Quiero un futuro sin venenos
Quiero simplemente ver crecer
Y por eso te llevo conmigo
A un nuevo destino
Sin vencedores ni vencidos


Eduardo Basterra
Semillas de paz


No sé muy bien si alguna vez
alguien escuchó mis canciones
o si las notas que volaron por el aire
desaparecieron al amanecer

eran la llave mágica y secreta
que me liberó de las cadenas
mensajes sinceros y urgentes
armas que usé para defenderme

fueron semillas de paz
no pierdo la esperanza
fueron la flor y el pan
luces en la oscuridad

todo se ve mucho mejor
cuando suena mi guitarra
cantando rimas desde la esquina
lejos de muros y fronteras

esta es mi espada para luchar
contra la indiferencia
papel y lápiz y una noche en vela
y un buen vino que me inspire la palabra


Eduardo Basterra
Ya nada será como antes


Siempre ha sido de postal
el sitio donde yo vivía
una playa en forma de herradura
y una isla vigilando la bahía

entre tambores y cucharas
jugaba a policías y ladrones
y todos los años bajaban del cielo
las estrellas del celuloide

ya nada será como antes
he de partir de madrugada
tocan a muerto campanas
que antaño repicaban a la vida

puedes cabalgar sobre las olas
puedes levantar las piedras
puedes apostarte las vacas
en el frontón que hay en la iglesia

y al olor de las cazuelas
se congregan sabios paladares
cantando himnos de alegría
al descorchar los incunables

puedo soportar el frio
que trae el mar y la montaña
lo que me entristece es ver
cómo se nos congela el alma


Eduardo Basterra